the Kinks

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miércoles, 16 de octubre de 2013

SOAP OPERA POR CHALS DE ON THE ROUTE

Tenemos el honor en el Kinkdom de contar con la colaboración de mi amigo Chals del blog On the Route que ha tenido la suerte de caer rendido a los pies de los chicos de Muswell Hill durante este año de 2013 siendo como es un melómano tremendo. 
Y como dice el refrán "nunca es tarde si la dicha es buena" como podemos comprobar en este magnífico texto en el que por arte de magía asimila la esencia de una época denostada y llevada al cajón de saldo durante muchos años pero apreciada por kinkys like us.
Para algunos, me consta ésta es su obra cumbre, para otros entre los que me incluyo un capítulo fascinante, otro más , como todos los de este grupo eterno y sagrado.(No han hecho un disco malo ni queriendo)
Gracias Chals por prender la mecha del Kinkdom de nuevo. Esto tiene que marchar y es obligación de los lectores comentar y dar vidilla a esta casita de chocolate ajena al mundanal ruido del hype y de la velocidad de las publicaciones discográficas actuales. Aquí se viene y se entra a tener un Holiday Romance, a vivir en un eterno serial del que es imposible desengancharnos.



Menudo disquito, pensaran algunos, que he elegido para mi primera reseña del descubrimiento del año. Pues sí, así es, no hace falta que me recordéis cuantas estrellitas marcan sus discos desde el 65 al 71, cada rosquilla es impepinable, hasta ahí llego, es más, entre mis favoritos kinkianos a la cabeza se encuentran Something Else, The Village Green Preservation, y Muswell Hillbillies, lo digo a falta de adentrarme con conocimiento de causa en la intimidad de Lola, pese a que Strangers ya es una de mis canciones preferidas de los Kinks y de mi vida, y en el mundo de Arthur. Tenía ganas de explayarme con The Kinks presents a Soap Opera
Primero y fundamental porque ha supuesto mi romántico encuentro con los Kinks en formato vinilo, además comprado como antaño, sólo por la portada, pues los ríos de tinta vertidos sobre este disco no son muy alagüeños. 
Segundo porque desde el minuto cero nada de lo leído ha tenido ya sentido, ni hay más music-hall, ni menos rock'n'roll que en sus anteriores discos, leyendas urbanas, sólo añadidle unos coros de más y pequeñas narraciones entre alguna canción. Pero un disco totalmente de los Kinks con todas sus virtudes, defectos aún no le veo, estoy en el subidón. 
Y tercero, porque a nivel lírico es perfecto y medido al milímetro desde la primera hasta la última canción. Después de adquirir el vinilo en la histórica y siempre eterna Harmony de mi ciudad (momentos de publicidad gratuita necesaria, no todo tenían que ser fnacs y amazons) me imprimí todas las letras para darme un baño costumbrista dominguero en toda regla, algo que no hacía desde el Tempest de Dylan, aunque lo que aquí es analógico romanticismo, en el caso del maestro fue más un andar descalzo en procesión con la cofradía del Santo Bardo, una cuestión de fe que le debía y que finalmente corroboró su grandeza. A partir de aquí, y hecha ya todas las presentaciones pertinentes, Dios salve a los Kinks! y a los Hnos Davies!. Como contaba, Soap Opera es un disco que consta en los anales preiodísticos como la obra que cierra su etapa teatral y supuestamente, repito supuestamente, uno de los momentos creativos más bajos de la banda británica. Unos segundos de silencio para la reflexión. Prrr! un petorrillo dedicado a los reseñistas inmovilistas y oficiales de la prensa. Olvidaros de los pichaflojas y los todomúsicas del montón, esta es la reseña que vale ahora mismo, al menos para mí, hecha del tirón y con la aguja embadurnando las paredes de mi casa de maravillosa analogía mientras me repaso de pe a pa las lyrics. Tengo que confesar que esta seguridad textual ha sido reforzada gracias al grupo de Fans de los Kinks, pues el día que colgué un video con cierta inseguridad, algunos ilustres eruditos y grandes conocedores de la banda apuntaron la referencia en lo más alto y refrendaron la propuesta, cosa que me alivió. 
En esta Soap Opera están todas las virtudes de la música de los Kinks, music-hall y rock'n'roll a raudales, hay momentos banda sonora televisiva y narraciones entre canciones, baladas para derretir, algo de blues de cajón, y un mapa lírico complejo donde creo, hipótesis al canto, que Ray Davies ahonda en su psyque hasta niveles insospechados aprovechándose del ordinario Norman, el personaje mil veces víctima de la negra ironía de la que hacen gala, para sacar a colación alguno de los clichés y estereotipos de la farándula, del que puede que él mismo fuese víctima, y sin dejarse de lado la vida ordinaria tantas veces dibujada en sus canciones, sólo que esta vez no es Ray Davies el que habla. 
Kinky Stardust
Guía rápida del Culebrón: Everybody's a Star presenta a Starmaker con ese riff reconocible a la legua, es la arquetípica estrella del rock, el sueño húmedo de cualquier melómano. Busca infiltrarse entre la muchedumbre ordinaria, quiere alimentar sus canciones de esa esencia costumbrista, algo por otra parte muy Kinks. Y a ritmo de doo woop añejo y casposo, eso sí, atención a esa línea de guitarra de Dave Davies acompañando la melodía, Starmaker llega en Ordinary People hasta Norman, soez y ordinario, perfecto, ocupa su lugar, se mete en su horrible pijama y se tira a su mujer por amor al arte, una canción en la que Ray Davies muestra los sueños húmedos y frívolos, y el ego de la estrella de rock con derecho de pernada, una autocrítica feroz a la farándula. A veces tengo la sensación, un a riesgo de equivocarme, que Ray Davies desea materializar los deseos de muchos de los artistas que a lo largo de sus carreras y hartos de la vida en la carretera, han confesado en alguna ocasión echar de menos una vida familiar y enraizada, así que con el boogie-rock'n'roll t.rexiano de Rush Hour Blues, Ray Davies mete a Starmaker en esa realidad de la workin class. El despertador por la mañana, el bus, llegar al trabajo puntual, Starmaker siente ese cosquilleo de la novedad, esos ordinarios elementos que su vida de estrellato le niega, pero la alegría le dura bien poco, empieza a sentir a sus espaldas el peso de todo aquello de lo que habló en sus canciones, musicalmente Nine To Five es una balada de las que Davies hace para enmarcar, es la vida real y duele. Me imagino al "verdadero" Norman riendo desde su escondrijo mientras suenan When Work Is Over, Have Another Drink (reiros de ese Hey Ho famosito) y Underneath the Neon Sign (en la edición vinilo), llega la autocompasión, la estrella del rock sólo puede desconectar sentado en la barra de un bar, o quizás pueda autoengañarse con un desliz en vacaciones, una Holyday Romance, que le haga sentir de nuevo ese gusanillo, puede que sólo le quede autoconvencerse de que la vida diaria es perfecta en esas pocas horas después del curro, dejándose mimar por su mujer en You Make It All Worthwhile con esos pequeños placeres que brinda la vida casera, un sabor, un olor... Pero esos pequeños detalles que desde fuera hacían que Starmaker viera la vida ordinaria tan atractiva, empiezan a volverse en su contra, la paranoia empieza en Ducks on the Wall, una canción divertida y surrealista donde esos patos pintados en el papel le recuerdan el costumbrismo cruel al que está sometido. La parte final del disco no la podía haber resuelto mejor el Sr.Davies con la espléndida balada A Face in the Crowd, y la muy Ronnie Lane You Can't Stop the Music, dos maravillas de canciones, mis preferidas del disco. Starmaker empieza a echar de menos ser estrella del rock, quiere huir de esa vida, pero quien es él en realidad, ¿verdaderamente es él Starmaker? ¿o es Norman escapando de la realidad utlizando un alter ego? vale, Norman-Starmaker, dos caras de una misma moneda. Quizás no importe demasiado si unas estrellas del rock se van u otras vienen, quizás no importe demasiado quien es verdadero y quien no lo es, quizás la verdadera importancia resida en la música, la auténtica ganadora, la que sobrevive eternamente por encima de Normans y Starmakers. El culebrón kinkiano descubre con sorna los egos que pueblan el stablishment discográfico, podría ser la parodia de Ziggy Stardust, donde Norman podría representar perfectamente ese oficinista Respectable Man venido a menos, hasta las trancas de Alcohol en un bar obrero de Muswell, el tipo que se quedó en casa observando la vida pasar por la Waterloo Station, mientras seguramente su mujer se la pegaba con otro. Pero intentando pensar como piensa Ray Davies, una experiencia mística lo sé, veo la historia de un tipo que plantéa la venganza perfecta para el creador que tantas veces le utilizó y le mete premeditadamente, y con el ego por coartada, en una de sus propias historias llenas de sarcasmo e ironía bajo el nombre de Starmaker. Genial.
Sería perfecto, a no ser por una temática ahora anacrónica difícil de extrapolar a nuestros días, ni la farándula es la que era entonces, ni nosotros podemos considerarnos ya workin class. Pero sí veo mucho de las redes sociales en esta bipolaridad Norman-Starmaker (toma pirueta). En cierta manera nos proporcionan el telón idóneo para construir nuestro Starmaker, que no quiero decir falso, me decanto más a una proyección de nuestra mejor versión, o aquella que queremos que los demás vean, o la que nos gustaría ser, fotos, videos y frases recurrentes, cualquier cosa que haga crecer ese aura a nuestro alrededor, aunque de manera tajante se desvanezca a la mañana siguiente cuando el mundo nos espera de nuevo a la puerta de nuestras casa.
No considero este disco un punto bajo a nivel artístico, para nada, además viendo algunos de los videos de las presentaciones de la época no es la sensación que da, los Kinks están en plena forma, van a su rollo, como siempre, si que puede que den un paso atrás partiendo de la fama y dirigiéndose hacia un estatus de artista de culto, que no a efectos de calidad, una guinda a toda una década dejando obras maestras del costumbrismo inglés, y por extensión de la propia historia reciente del hombre contemporáneo occidental, de haber sido historiador, Ray Davies sería el number one. God Save The Kinks!.




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martes, 24 de septiembre de 2013

LOS KINKS DE NUEVA YORK


The magic boys:L.S
Siempre lo he tenido muy claro, si se trata de hacer un pasatiempo de flechas para relacionar grupos de ambos lados del Atlántico, en el capitulo años sesentas, mi trazo iría directo desde Muswell Hill al Lower Manhattan , en esa dirección.
Realmente hay cosas que no se explican y es cierto que las bandas folk-rockeras estadounidenses siguieron la beatlemanía o la British Invasion y , en concreto, la que estaba capitaneada por John Sebastian (gafitas redonditas John Lennon incluidas) también.
Hay dos detalles importantes en los Los Lovin´Spoonful que no tenian los Turtles o los Byrds: su pasión por la old time music, la jug band, esa de los kazoos y la fanfarria a trote de banjo, muy sencilla casi para niños y su carácter de city band muy de la Gran Manzana pero demasiado soleada como para no parecerte a la vez de cualquier pueblo campero de Oklahoma.
También es visible la cultura que vivió de primera mano el amigo Sebastian dentro de la escena del Village y los grandes, grandes Ochs, Hardin, Dylan, Fred Neil donde los versos eran literatura universal.
El caso es que hay muchas similitudes con los Kinks por su carácter de outsiders dentro de la tribu cool del momento, con éxitos en listas potentes pero marcados por la competencia reinante en aquellos maravillosos años.
Y luego está su dulzura y sabor melódico, lleno de eterna nostalgía encapsulada para la eternidad, líneas descendentes y marcadas de bajo y estribillos pegadizos que no pegajosos como los de nuestros londinenses favoritos.
Si existe un disco donde podemos desarrollar mi teoría en la práctica es con su magnífico vinilo The Best of que acaba de ser reeditado en 180 gramos y que suena que "no hay palabras" como el Arthur en la edición de la mono box. Y mención especial a su portada eterna de la que siempre quiero hacerme una camiseta.
Ambos combos describieron sus ciudades con más naturalidad que los demás, siendo bastante más realistas, de paseo dominical costumbrista, verbo llano y escasa psicodelia. Ahora que lo pienso y los escucho, son los Beach Boys los que diseñaron todos los patrones y dieron sol a todo el pop que nació en esa otra línea trazada  L.A.-Liverpool.
Como los Kinks , los Spoonful eran una banda que no pensaba demasiado en presentarse como innovadora sino en tocar canciones, sin muchos otros efectos electrónicos que no fueran los de la la formación básica de 4 músicos pero siempre había un banjo por ahí. Si había una ola de calor te componían Summer in The City, ahí es nada y número 1, oye, así de simple, así de difícil, justo como los Kinks.
You didn´t have to be so nice tiene un comienzo tan Kinky , tan Autumn Almanac o Rain on the Roof con sus toques isabelinos que podría estar en el Face to Face o viceversa.
Ellos, los Spoonful,  configuraron para siempre el sonido de la Big Apple(Paul Simon adoptó sus tonadas y el estilo vocal de John Sebatian, Rain on the Roof de nuevo) como los Kinks el de la vieja capital del Imperio.
Eran unos músicos extraordinarios y es una pena muy grande que no dieran el paso a los setenta juntos en su formación básica original como sus colegas ingleses porque hubiera sido muy interesante: murieron con el sueño de la década pop y representaron la magía del rock and roll como su celebre y bellísima canción.
Zal Yanovsky es un guitarrista inmenso y no suficientemente valorado en la Historía del Rock ( como Dave) ya que los guitarras tipo Curtis Mayfield ( los que lanzan flores a las melodías) no tienen tanto seguimiento como aquellos que se plantan frente a la melodía para destacar su inevitable ego.
Steve Bone y Joe Butler, la sección de ritmo , precisa y alegre, fundamental para su sonido.
John Sebatian y Ray Davies eran los campanilla de ese cuento, llegaban con su varita y zas: tenías otra gema eterna , esa que rara vez llegaba a los tres minutos pero que era suficiente para desarrolar melodía y arreglos. Nashville Cats o Muswell Hillbillies, ambos auténticos pioneros que dieron con el molde en el que toda canción perfecta se debe facturar. Do you believe in magic? Yes.
Sinedo kinky no puedes de dejar de ser spoonfuliano y de esa manera seguir el trazo de los cantes de ida y vuelta que es de donde todo lo que nos gusta proviene, por eso somos todos un poco outsiders, como ellos lo fueron.

¿Es un planteamiento muy descabellado? Participen, por favor, el Kinkdom vuelve a chutar.



lunes, 20 de mayo de 2013

KINKY GOODIES

De noche todos los gatos son pardos
Para aligerar un poco tanta letra junta , iniamos la sección Kinky Goodies. No hay grupo en la Hstoria del Rock con tantas canciones geniales sueltas por ahí, en caras b o en discos recopilatorios extravagantes.
Nos vamos incluso a sorprender hasta los kinkmaniakos.
¿No es este diamante una joya maravillosa? Cómo dice gorgeous! Letra sublime, por cierto. Yo creo que con Bob , Ray es el mejor escritor de letras de canciones, sin duda. Su retranca, su humor y su verdad.

Who cares if you’re jewish,And your breath smells of garlic,And your nose is a shiny red light.To me you are gorgeous,And everything’s right,When I turn off the living room light.Your clothes are old-fashioned,Your knuckles are bony,Your hair looks a terrible sight.But I don’t have to see you,The way that you are,When I turn off the living room light.When I turn off the living room light.I don’t have to see you,The way that you are,When I turn off the living room light.Well it’s not that you are ugly,And I’m not being cruel,It helps me to relax, dear,It helps to keep me cool.Now I am not intending,To make you feel ashamed,What’s wrong in me pretending? ’cause you can’t help being plain.Your nose may be bulbous,Your face may be spotty,Your skin may be wrinkled and tight.But I don’t want to see you,The way that you are,So I turn off the living room light.We don’t feel so ugly,We don’t feel so draggy,We don’t feel so twisted up tight.And we don’t feel as ugly as we really are,When we turn off the living room light.When we turn off the living room light.We don’t feel as ugly as we really are,When we turn off the living room light.


miércoles, 15 de mayo de 2013

MUSWELL HILLBILLY

Orgullosos y felices en la tierra media de Londres: Muswell Hill
Los finales de los discos son fundamentales. Tienen que conseguir que pongas de nuevo la aguja en la cara A desde el principio,  para llegar de nuevo al final.
Si hay un cierre emocionante ese es el de Muswell Hillbillies, con su Hillbilly singular,  una recapitulación, orgullo de clase, un sentimiento muy mod.
Desde luego que para un servidor pertenece a una selección de isla desierta tanto dentro del rico cancionero de los dandis de Londres como del de cualquiera.
No sé que tiene, que alguién me lo cuente con una mayor objetividad,  pero me salen chiribitas del corazón: es una de esas canciones perfectas de recapitulación, atrás los problemas y venga a tirar para adelante, que la vida es bella pese a todas las putadas que conlleva, con aceptación de lo que uno es, de su padre, de su madre, de su pueblo o de su barrio o de su propia relocalización en otro lugar ( con los marcos de fotos y souvenirs) pero no de Oklahoma ni de Nueva York sino de Irala o Vaciamadrid.
This is where I belong , podría ser la frase que resume la saga kinky, su filosofía es nuestro credo, I´m white, (no position) but I´m proud.
Es mi favorita, incluso por delante de Oklahoma U.S.A. y digamos que es lo más parecido a un orgasmo que conozco. Cualquier cosa del llamado prog rock de la época era un mal polvo.
Para que una canción te eleve tiene que tener el truco del fade in-fade out, de subir una octava más la voz en la siguiente estrofa y cambiar de nota, tiene que que acompañarse de una buena voz trasera (Dave estupendo Dave) y de unas notas de órgano que hagan de colchón mullido y una batería que vaya a lo suyo , a aumentar el ritmo cardiaco que produce la mezcla de la compasión y el orgullo.
Still I dreeeam bout these black hills I´ve never seen, forzando la voz hasta el infinito. Y es que nunca conoceremos California, Teenesse, Virginia pero las conocemos casi mejor que sus lugareños, gracias al milagro de las grabaciones de rock and roll y luego el efecto espejo, ahora conozco Muswell Hill y para mi son las black hills de esta canción de mi songbook.
El riff de banjo bluegrass hecho con la eléctrica de Dave es monumental, más cercano a los Byrds que a cualquier grupo de moda del West End.
Insisto, el hecho de partir de la desgracia para salir fortalecido , no olvidemos que les han desahuciado de sus casas para colocarles en la barriada, para que dejen su acento barriobajero y abandonen sus malas costumbres pero ellos se marchan allí como pioneros del viejo Oeste. orgullosos de sus imperfecciones, de lo que les distingue, con resignación pero con futuro.
Los Kinks dibujaron un viaje de montaña rusa alucinante donde el catálogo de emociones se presenta a ritmo de hillbilly , donde la englishness pervive pese a los elementos importados y de esa manera crearon una Tierra Media donde la existencia es humana e incluso el rock and roll no es de marca.Inmortal Muswell Hillbilies, God save Muswell Hillbillies!

Nota: Amo profundamente este disco y tengo la suerte de que este serial no acabe aqui porque los dos temas extra de la reedición en CD son de aupa el Erandio y los pienso comentar.
Por cierto,  si Fakeband , los de Getxo, hacen una cover de este tema algún día,  que me lleven un desfibrilador, es exactamente el sentimiento que vi es su POM de 2011, Too Late Too Bad.

Y ¿qué voy a hacer cuando no vea a Rosie Rook con sus ojos sangrientos de alcohol, cuando acabe con M H. y no sepa por donde seguir?



martes, 14 de mayo de 2013

UNCLE SON

Hay algunos hombres buenos que decían Los Rodriguez. Haberlos hailos pero Uncle Son además de un hombre bueno era un tipo especial, una especie que desaparece y que los Kinks ya avisaron de su peligro de extinción. Interpreto esta estupenda canción como una oda al trabajador artesano, al que emplea las manos y transmite en las cosas que fabrica su mundo interior,  sin perder el tiempo en contárnoslo y en vanagloriarse por ello.
Y volvemos de nuevo al manifiesto comunista de taberna que es lo que es Muswell Hillbillies , a la compra indecente de nuestros tiempos con falsas promesas y a ese punto delicioso donde los haya en que los Kinks se parecen más a esa otra banda que para mi son santo y seña, The Band (de hecho, pensé , en un primer momento, en crear un blog llamado Kindom Come, con d en vez de con k, para albergar un blog temático de ambas bandas, con más puntos en común de lo que puede parecer )
Esos personajes,  sureños en la voz de Levon y aquí inglesitos proletarios, son exactamente iguales: fancy words don´t suit them, los politicos , los sindicatos, les utilizan, hablan con desparpajo en su  nombre pero no les representan, no les defienden, están decepcionados porque lo han dado todo y les quitan lo poco que tienen. Me viene a la cabeza la maravillosa Working Man Blues 2 de Bob Dylan  y The Factory de Bruce y las emparento también con Uncle Son, de alguna manera son temas universales que te atrapan en cualquier momento porque nunca se pasan de moda.
Este country-waltz sencillo bien podría estar en el Brown Album de Robertson y Cia., haced la prueba imaginaria de poner las voces de los tres ángeles sobre Uncle Son; sin embargo, la canción más americana de un set repleto de formas americanas y basado en un genial juego de dobles nacionalidades, no deja de ser más británica que la salsa HP.
Teniendo en cuenta que el segundo trabajo de The Band se publicó en 1969, estamos en presencia de una prueba irrefutable de la brutal influencia en los roqueros de la Pérfida Albión, desde los Beatles hasta Clapton: todos hartos ya de tanto blues rock ,  solos, psicodelia y fuzz soñaban con llegar a las cotas de esa absoluta obra maestra, un tsunami que barrió estructuras. Un carpintero que llego haciendo escaleras como la de Juan de la foto. Los Kinks ya habían hecho antes esa contrarrevolución por eso les encajó la moda The Band como aniño al dedo pero nadie les entendió antes, por eso son tan nuestros y les queremos tanto.
Si , está claro, ahora lo veo, el disco marrón de los canadienses aunque en su primer intento lo iban a llamar Harvest ( tiene tela lo pequeño que es el Mundo y las buenas ocurrencias a las que siempre se llega) se podría haber titulado Woodstock Hillbillies.
El sonido orgánico de pan recien hecho con horno de leña perfumada en los viejos blues y gospel eternos, esa ruta sagrada que va de la Basement al Wesley Harding, de Gordon Lightfoot al Brown Album o al Liege & Lief...cuánta dicha trajo al Mundo para el deleite de nuestras alma.
Algunos hombres buenos como Uncle Son fueron los que lo forjaron volviendo a honrar al pasado con espíritu aventurero lleno de rockandroll, un retorceso a la tradición mirando hacia el futuro para hacerlo siempre presente ya que los ciclos de una civilización basada en un cultura son harto difíciles de cambiar.
El tío Son que no Sam , lleva un traje de segunda mano como los que vestía todo The Band pero conoce su oficio porque sigue unas normas simples y austeras.
El tío Son que no Sam , no cree en tierras prometidas, cree en lo que toca y en que no le queda más remedio que trabajar para vivir  y entonces, ¿por qué no hacer las cosas bien y disfrutar de lo que a priori supone una condena?
Por eso y por muchas cosas más,  Dios te bendiga Tío Son, cuando llegue la revolución, descuida,  que no te olvidarán mientras tanto ahí te las compongas.
En serio ¿se puede ser más actual?
Ahora entiendo el porqué de haberme atrincherado en Muswell Hillbillies, es como mantenerme informado de lo que importa, abstraerme de los ruidos periféricos. ¿Se hacen letras y canciones como está? Yo creo que no, sólo los grandes ( Len , Bob , Neil , Newman), quedan pocos, disfrutemos de ellos, aman con su corazón y hacen canciones con las manos justo como Uncle Son. Dios te bendiga Tío Son.

Este comentario se lo quiero dedicar a mi amigo Juan, de Logroño,  que es carpintero y works in his hands y hace escaleras tan bonitas como esa.



domingo, 12 de mayo de 2013

OKLAHOMA U.S.A.


IF LIFE IS FOR LIVING WHAT´S LIVING FOR

Todo tesoro y Muswell Hillbillies lo es, tiene una joya pequeña pero preciosa que resalta entre las más pomposas, todo disco clásico tiene su milagro. No tengo palabras para describir la belleza infinita de Oklahoma U.S.A. , en todo. 
Es esa especie de compresión de la emoción en unos golpes sencillos de cuerdas bajas en bending, en unas notas de piano bar romanticonas y una hermosa acordeón: la mezcla produce congoja y una dulce voz, la compasión por el personaje. Una estrella luminosa en todo el firmamento que quizás sea la mas pequeña pero ahí está para alumbrarnos, de vez en cuando. Se podrían decir auténticas horteradas sobre esta rosa púrpura del Cairo y lanzarle infinitos piropos al viento o se podría definir con ella los momentos mágicos de una larga vida. No me iba a poner rojo, lo siento, amo demasiado Oklahoma U.S.A.
Muswell Hill tiene su teatro Odeon, lo ví , junto a Broadway, tiene coña, la calle ancha, la de la M H Bookstore, la que si tiras hacia adelante y tuerces a la izquierda  va a dar con Fortis Geen, es decir , toda la tierra santa kinky.
El caso es que siempre lo relacionaré con aquel paisaje urbano y eso que ya no es lo que era, entre otras cosas por lo que se denuncia en este disco pero, sin embargo, el barrio londinense norteño retiene muchísimo de su encanto, es de visita obligada para todo fan de los Kinks que se precie y así entenderles mucho mejor.
En cuanto vi aquel teatro pensé en la mujer de Oklahoma U.S.A., y también en la loca de la Plaza de Arriquibar de Bilbao ( a esa que Mocedades le compuso una canción) pero quizás fue alguna vecina de la mamá de Ray , esa que trabajaba duro en la fábrica en plenos años cincuenta pero siempre ausente como  en otro planeta. ¿No nos pasa a los yonkis de la música que vivimos en otra galaxia en cuanto nos enchufamos nuestras fantasías animadas en forma de canciones? ¿No se sobrelleva mejor todo gracias a ello, fantasear que miramos por la mirilla de Muscle Shoals como los Rolling graban con la realeza del Soul sureño y quizás Wilson Pickett en el box de al lado o queremos estar en la Riviera francesa eternamente nada más escuchar el  Rocks Off? ¿Subidos en el tejado en la actuación de  Saville Row d elos Fab Four? ¿De compras por Carnaby con Winwood o Marriott?
El cine , como el r&roll, es otra droga dura y era justo la de esta pobre señora que vivía dentro de la pantalla, como bien dijo Mr Meeple, como la Rosa de Woody Allen ( quién sabe si el neoyorkino se inspiró en esta pequeña maravilla)
El abrigo de guata, el bolsito, los zapatos, el autobus double decker en el que va a trabajar esta solterona, todo lo ves, aunque no se cite por ningun lado,  las pistas la dan los arreglos, muy celestiales.
Aparte de todo, el verso quizás más mítico de la Historía Kinks es con el que comienza y acaba : 

All life we work but work is bore,
If life's for livin' what's livin' for.

Ya sólo por eso...Todo nuestra vida se basa en el engaño de vender nuestro tiempo y que otros ganen dinero comprándolo.
Ella vivía en una casa casi en ruinas pero todo su tiempo libre , dinero lo empleaba para ir al cine porque en realidad nunca se marchaba de él.
Escapismo, otra vez lucha de clases y trasfondo: Muswell Hillbillies pertenece a los trabajadores.Oklahoma U.S.A. es de las canciones pop más emocionantes que he escuchado nunca siendo su autor culpable de un montón de ellas más.
Pensemos en She´s leaving home que en englishness ninguna la puede toser, si las comparamos, nada tiene que ver la una con la otra porque una es pobre y la de Liverpool no. Las dos sueñan pero la de los Kinks sufre y es de carne y hueso, la tienes en tu vecindario aunque ahora fantasée con Clooney.

She´s far far away...esas últimas notas de bajo o de cuerdas de guitarra gordas (?), esa acordeón, me hacen siempre llorar, siempre.




Mención especial a la EXCEPCIONAL cover de Yo la Tengo del Fakebook ( imprescindible) Por cierto, Big Star también amaban a los Kinks y en cierta manera hicieron después lo mismo que ellos pero a la inversa ( fascinación por los UK desde los USA(