the Kinks

the Kinks

miércoles, 19 de marzo de 2014

EL VILLAGE GREEN POR SAVOY TRUFFLE

Nuestro adorable kinki , afincado en Usera-Madrid, Savoy Truffle , el DJ más sobrenaturalmente emocionante que te puedes echar a unos platos,  se ha marcado esta estupenda reseña de la obra maestra de nuestros chicos ( una de las muchas que tienen pero quizás en la que más estamos todos de acuerdo , como isla particular en su mundo ya particular de por si, es su cuento Peter Pan)
Él que es el dueño y señor del blog My Kingdom For a Melody , también ilustre redactor de un nuevo proyecto con alma kinki porque los seis redactores les adoramos, llamado Exile que os invitamos a probar porque engancha y de qué manera.
Gracias Savoy por dar gasolina de nuevo al Kinkdome que está muy parado y no puede ser, coño, que son los Kinks, que son los más grandes! GSTK

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------



The Kinks es quizás actualmente, y con el paso del tiempo, el grupo que más he llegado a adorar y llegar a tener una auténtica devoción por ellos, podría decir, que mi vida ha sido plena al descubrir de cabo a rabo su discografía, su tremenda discografía, porque hablamos de un grupo que hizo obras maestras absolutas en los 60, teniendo a los Beatles y a los Stones como rivales de lo más feroces, cambiaron el estilo y siguieron facturando joyas en los 70, e incluso en los 80 tuvieron la osadía de competir con multitud de bandas, que en esos momentos dominaban el panorama musical.
En 1968, se meten en el estudio para grabar un disco conceptual, como homenaje por parte de su líder Ray Davies, a la vida en las aldeas inglesas y por tanto a la inocencia e idealización de los tiempos pasados y a su gente. Una de las características esenciales del disco, es que se nota que está pulido al máximo, y que además, la evolución del cuarteto en ese momento alcanza un momento álgido, ya que siempre digo que para mi Face to face marca el comienzo de la cumbre del grupo, en Something else by the Kinks esa evolución es gloriosa, pero en esta obra alcanza cotas supremas. 



El álbum rebosa nostalgia y melancolía, pero como sólo Ray Davies, con sus majestuosas letras y no menos líneas melódicas, sabe hacer, para al final conseguir un compendio de temas de una factura memorable. El tema Village Green sirvió como base para el disco con esa letra que dice... "I miss the village green, and all the simple people..." ("Extraño la villa verde y toda su gente simple..."). Pero también hay emociones y experiencias de amigos perdidos, memorias, poesía rural, marginación social, fantasía infantil, abandono del hogar, etc... Desde luego, si hay un disco que debe servir de referencia a la hora de componer, uno de ellos sería esta joya mayúscula.
Como le pasa a muchas obras maestras, el disco en su momento pasó bastante desapercibido, además no tuvo nunca un single claro ni definido (quizás un hándicap de los discos conceptuales, que son toda una suite seguida), pero como suele pasar en estos casos, el disco se convirtió en álbum de culto con el paso de los años. 


Esta sinfonía deliciosa o simplemente tremenda comienza con The Village Green Preservation Society con esas guitarras acústicas y la batería de Avory muy presente, pero curiosamente a mi me parece un tema muy alegre para empezar, desbordando buen rollo. Do you remember Walter, recuerda a un amigo perdido, pero con esa manera de cantar de Ray Davies que te atrapa y los cambios de ritmo descomunales y esa melodía que resuena en tu cabeza... Y llega Picture book, si hay alguien que no le gusta esta canción, que venga que lo pongo fino... pero Dios del amor hermoso... voces, coros, ritmo, GLORIA, eso es componer ¡¡¡guauuu!!! (¿verdad Joserra Rodrigo?).
Johnny Thunder habla de un tipo marginado... el Juanito Truenos que luego en discos posteriores, el propio Ray Davies acogerá como Alter Ego, otra canción de coros memorables y unos cambios de ritmo preciosos. Last of the steam-powered trains es la canción más bluesera del disco sin duda, con ese aire a country también que le queda de lujo. Big sky vuelve a elevarme por encima del suelo unos palmos, y aunque Ray parece un narrador más que un cantante, al principio, es devastador como te cuenta su aceptación estoica de la vida, adoptando ambos roles a lo largo del tema (aquí empieza a gestarse su rama teatral). Si a estas alturas no se han rendido a este grupo... Sitting by the Riverside contínua por la senda de Big Sky, pero quizás de manera más oscura, y con multitud de notas y sonidos sonando detrás. Animal farm es una maravillosa poesía de las que sólo Mr.Davies sabe hacer gala, con esos arranques al cantar, para luego deleitarnos con una melodía soberbia, de las de dejarte clavado y decir "eres el mejor". Village Green es una pieza casi de la época de Mozart, es decir de música clásica, sonando un piano como clavicordio... cosas del melotrón... delicia sideral... La la la la... En Stratruck nos encontramos ante otra descomunal canción, porque lo de esta melodía es abrumador... quizás los Kinks no eran los mejores instrumentistas, pero se dejaban el alma en cada nota... Papa papa paraba... Phenomenal cat es una fantasía para niños, encantadora, como sólo Ray Davies sabe facturar. All of my friends were there es tan rimbombante y tan graciosa que ha pasado a ser joyaca con ese cambio en la melodía, y esa manera de cantar... bufff tela tela telita. Wicked Annabella es el tema más garagero, y psicodélico del disco, poco explotado por el grupo, pero cuando lo hacían era memorable, para describir a la pobre chica. Monica es otra tremenda melodía, donde Ray canta a sus anchas y navega sobre una melodía que le premite jugar. Y acaba esta abrumadora obra de orfebrería con People take pictures of each other, un tema muy animoso y de gran calidad para redondear esta maravilla.

En definitiva, una obra conceptual soberbia, donde hay pop, rock, blues, toques psicodélicos, sonidos melódicos y armonías de una calidad superior, con esas guitarras acústicas que te vuelven loco y 15 temas donde no hay altibajos, algo muy difícil de conseguir, y en eso la selección de canciones está clavada. Curiosamente un disco muy poco tocado por el grupo en directo, algo siempre misterioso que le da todavía más aliciente a lo de "disco de culto".
Os dejo con esa maravilla que es Picture book.

Esta entrada fue publicada por Savoy Truffle en el Exile

miércoles, 29 de enero de 2014

I AM IN PARADISE


Nuestro genial camarada kinky Manuel Recio se ha currado un artículo majestuoso y una guía del mejor Londres, el de los Kinks para el diario El Pais http://elviajero.elpais.com/elviajero/2014/01/27/actualidad/1390836142_667990.html. (pincha y lee)

Doy fe , porque he hecho alguna de esas rutas marianas,  de que no hay un Londres más bello y conociendo esos santos lugares , entiendes mucho mejor todo, su música apartada del mundanal binomío City /West End pero ironizando sobre él desde los preciosos suburbios.
Gracias Manuel! Todos te lo agradeceran.

Esta fue mi visión de ese paraiso kinky, hace dos años y medio en un sunny july, fue maravilloso. Espero que os guste, va por Manuel. GSTK.


Y de propina , ya que en el video sólo hay un tema y siguen las imágenes...la bossa del norte de Londres, adoro este tema, puro Jobim.

viernes, 10 de enero de 2014

FACE TO FACE POR CHALS

De nuevo el camarada Chals, nos aporta su visión curiosa, ya que es sólo desde hace un año de su cuelgue definitivo con nuestros príncipes del Norte de Londres. Antes, para él  eran importantes ( You really got me, riff que inventó el hard rock y bla bla , bla) pero ahora los necesita para respirar. Suele pasar, Chals, no es grave lo que te ha ocurrido en 2013, más vale tarde que nunca pero lo que si te aseguro es que es incurable.
Gracias mil por mantener viva la llama del Kinkdom que promete continuar editando, preciosa reseña, keep kinky!

Inteligencia y crítica verdadera disfrazada de ingenuidad melódica, ahí está la clave de los Kinks, tú lo has visto.


Face to Face visto por Chals de chals on the route


Con "Face To Face" me inicié hace exactamente un año en la carrera de los Kinks, gracias todo sea dicho a Sus Majestades (...las corruptas no, las otras) que me dejaron la rodaja bajo el infame belén de plástico, muy working class por otra parte.
Y mira que en su día me pusieron el "Lola" a bocajarro, pero mi alarmante estado de juventud no me dejó espacio ni paciencia suficiente para filtrar la maestría más allá de aquellos primeros riffs magistrales que Dave Davis creó de manera casual y que cambiaron, pese a quien pese, la concepción que hasta ese momento se tenía de la guitarra en el rock, además de influenciar de manera determinante a todos los estilos habidos y por haber, garage, punk, hard rock, power-pop... Había vida más hay del día y de toda la noche, y de manera casi fortuita a partir de "Face To Face", los Kinks reinaron como nadie la pasada temporada entre mis preferidos, un año en el que gran parte de su discografía fue pasando por mis orejas haciéndome sentir de nuevo el gran placer de descubrir música como hacía años que no sentía. Ahora los tengo en un altar, no puedo vivir sin ellos, hasta tal punto, que si alguien me obligara a elegir entre la banda de rock más grande del mundo y ellos, puede que antes me inmolara con mis vinilos atados a la cintura para no tener que contestar. ¿Para que comparar?, no dudo de que los de Liverpool son y serán el grupo con la discografía más intachable de la historia, y los Rolling Stones representan y unifican como nadie la esencia del rock, pero en los Kinks he descubrierto un atractivo que no tienen los Fab Four, ni los Stones, adoro esas melodías que a veces rozan una (aparente) ingenuidad casi infantil en contraposición con unas letras que tienen una carga real y vital fuera de lo habitual, una mirada lúcida a la desesperación de la condición humana en pleno siglo XX vista con una ironía y un sarcasmo que extrañamente reconforta, ese "yo contra el mundo" como bandera del sentirse un ser individual.

Todo ésto puede pareceros desmesurado, y además puede resultar raro en un tipo con el armario repleto de camisas a cuadros, pero es que les adoro, y encima, para más gusto y como si de un cuento de hadas se tratara, hace unas semanas los hermanos Davies anunciaron una reunión, algo impensable la primera vez que pinché este disco, que aunque ocupa titulares aún entre comillas y sin confirmaciones tajantes, en caliente os digo que este será un año Kinks.

Pero vayamos al disco. "Face To Face" es un disco especial en muchos aspectos, fue la obra que supuso un punto y aparte en su carrera, para que me entendáis en términos beateleros, lo veo como su "Help!", un grito de socorro artístico con el que se zafaban de convertirse en una fábrica de hits para más gloria de las teenagers y de las listas de ventas. Esta nueva visión en el transfondo de sus letras y en un sonido menos obvio, más detallista y más cercano al music hall, dió el primer paso en el single "Dedicated Folower Of Fashion" y con el siguiente "Sunny Afternoon", éste último incluido en este LP.

La sutileza no entiende de primeras escuchas, no hubo flechazo instantáneo, el sonido arquetípicamente sixties de "Party Line", la que abre el disco, me indujo a la comparación cómoda con quienes ya sabéis, pero algo intuí en los Kinks, un atractivo nada obvio escondido tras la inmediatez de un riff simple, pero único, y una melodía que parece mil veces escuchada, pero no menos adictiva. El disco crece despacito, empuja un pequeño tilín que queda tras cada escucha, y me sucedió lo que me tenía que suceder, me contagié de la alegré "Dandy", canción que hay quien dice que Ray dedicó a escondidas a su hermano Dave, todo un truhán, aunque fuera de suposiciones se trataba de la misma sátira a la Swingin' London ya retratada en su celebrado "Dedicated Follower Of Fashion". Con los Kinks, a partir del click la rendición es absoluta, empezando por la profunda y sentida "Too Much On My Mind", una apertura en canal hacia las profundidades abisales del propio Ray Davies y a su vez uno de los cambios significativos en la nueva dirección de las composiciones. También me sedujo irremisiblemente la belleza exótica con toques indús de "Fancy", y confieso haber llegado al orgasmo en repetidas ocasiones con la gloriosa
"Sunny Afternoon" a todo volumen, esa cascada pentagrama abajo debería reconocerse como uno de los bastiones del rock propiamente inglés o de cualquier estilo que pretenda llavar el "Brit" marcado en la matrícula, escuchadla y decidme si es un espejismo o si realmente la hermandad de la ceja, Oasis, junto con Blur y toda la corte noventera, tiene media discografía sacada de aquí. Incluso me parece incontestable esa pequeña gran obra maestra escondida en la recta final que es "Rainy Day In June", ambiente lluvioso y desazón en el corazón. Eso por no hablar de las maravillas que recupera la versión ampliada, aunténticas joyas de la época como el himno al desencanto de la workin class que es "Dead End Street", la declaración de intenciones de "I'm Not Like Everybody Else", "Big Black Smoke" y "Mister Pleasant", la hermana pequeña de "A Well Respected Man", canela fina.

Ray Davies buscaba por primera vez cierta unidad conceptual en el total del tracklist, para ello el grupo se tomó su tiempo, tardaron meses en tenerlo perfilado, tenía claro que no iba a pisar por los mismos caminos. Le inspiró un programa de televisión de la BBC que trataba de acercar a la audiencia la parte más humana de sus entrevistados, podría decirse que era esa era la intención de Face To Face, un catálogo de personalidades a pie de calle, retratos concretos de personajes reconocibles por todos, atrapados en su vulgar anonimato y con la cabeza repleta de fantasías escapistas, una visión no exenta de cierto desencanto debido a las presiones propias del estrellato que Ray Davies sufría en sus carnes.

Según confesó posteriormente, la idea era una portada de tonos oscuros y no con todo el colorido que al final se le impuso desde una discográfica que buscaba el nexo de unión con las tendencias psicodélicas de la época, la edición alemana del disco luciría una cover (a la derecha) más acorde con esa idea, con este detalle no me extraña su desencanto con el business musical, un tema muy recurrente a lo largo de su carrera. Y en ese aspecto "Too Much on My Mind" la veo como el corazón de un disco regado de existencialismo de clase media, ese clavicordio gabinetero colorea la supervivencia del individuo que renquéa necesitado de sus pequeñas vías de escape para reafirmarse, ya sea mediante viajes exóticos, "Holiday in Waikiki", donde por cierto retrata la explotación turística décadas antes del nefasto ladrillazo mundial (Ray para catedrático en Historia ya!) o a través de las pequeñas aspiraciones equivocadamente enormes, "A House in the Country" y "Most Exclusive Residence for Sale", deseos tan humanos como contradictorios. Y sin dejar de admirar esa actitud tan de andar por casa que destilaban como nadie representada de manera perfecta en la canción dedicada a su hermana en "Rosie Won't You Please Come Home", o en su sentido homenaje a uno de los instrumentista más grandes del rock, el Sr. Nicky Hopkins.

Podría afirmarse con muy poco margen para el error que es su primer gran disco, un paso definitivo entre facturar singles gloriosos y conseguir obras consistenes y sin fisuras, "Face To Face" marcó el inicio de su época dorada dejando durante unos cuantos discos una ristra de caramelos que a día de hoy no han perdido ni un ápice de dulzor y sabor, "Something Else", "The Village Green Preservation Society", "Arthur", "Lola", "Muswell Hillbillies", para mi van todos de la mano pese a sus diferencias, es mucho putoamismo en un margen de tiempo más bien corto, aunque en su momento estos discos no desataron la locura, más bien obtuvieron un reconocimiento moderado, su éxito masivo continuó cimentándose posteriormente y de manera puntual en singles potenciales como "Waterloo Sunset", a mi modo de ver algo incomprendidos.

"Face To Face" es el disco que ha marcado, por suerte, mi manera de entender la música de los Kinks. Y aunque nunca ocupe el primer puesto en los preferidos, ahora lo percibo como uno de los discos con más aristas y recovecos de su discografía, el menos fácil de sus clásicos, pero en definitiva una obra maestra de su tiempo. Lo dicho, éste va a ser un año muy Kinks. God Save The Kinks.

Chals


jueves, 28 de noviembre de 2013

DON´T FORGET TO DANCE



Canción de belleza extrema, escondida en un disco maravilloso como es State of Confusion. Por Dios qué buenos son los Kinks, los Kinks no hacian canciones para flashear, los Kinks hacian canciones para incorporar a tu vida para siempre y así , en su eternidad, nos flashean. Por cierto, Ray es el Melody Maker. 
Hoy es nuestro 20 aniversario y esta canción era nuestra, teniamos 19 años y vimos a los Kinks un par de años después en primera fila, apuchurrados pero lo podemos contar a los nietos.Don´t forget to dance!

Atentos a su maravillosa letra:

You look out of your window,
Into the night.
Could be rain, could be snow,
But it can't feel as cold as you're feeling inside.

And all of you friends are either married, vanished,
Or just left alone.
But that's no reason to just stop living.
That's no excuse to just give in to a sad and lonely heart.

Don't forget to dance, no, no, no,
Don't forget to smile.
Don't forget to dance, no, no, no,
Forget it for a while.

'Cause darling, darling,
I bet you danced a good one in your time.
And if this were a party
I'd really make sure the next one would be mine.
Yes, you with the broken heart.

Don't forget to dance, no, no, no,
Don't forget to smile.
Don't forget to dance, no, no, no,
Forget it for a while.

Don't forget to dance, no, no, no,
Forget it for a while.

You walk down the street
And all the young punks whistle at you.
A nice bit of old,
Just goes to show what you can achieve 
with the right attitude.
As you pass them by
They whisper their remarks one to another,
And you give them the eye
Even that you know that you could be their mother.
You do the thing you love the most.
What separates you from the rest,
And what you love to do the most?
And when they ask me how you dance,
I say that you dance real close.

Don't forget to dance, no, no, no,
Don't forget to dance.



con mejor sonido pero infame vídeo

domingo, 3 de noviembre de 2013

MUSWELL HILLBILLIES (DELUXE EDITION-0CTUBRE-2013)

DE LOS KINKS LO QUIERES TODO

Aún recuerdo la increible edición de lujo del We are the Village Green que compré estando en Londres cuando salió , junto al libro sobre el disco en inglés de Andy Miller. Bastó esa compra junto al bellísmo recopilatorio de la soulera Betty Swann para hacerme feliz la estancia abriendo y guardando en la bolsa, desprecintando y leyendo notas de portada, imaginando en definitiva, ya que no tenía allí reproductor alguno de sonido, todo el oro que aquellas adquisiciones contenían.
Lo asoció con ese room downstairs de moqueta raída con vistas a patio de ladrillo Nick Drake en el Georgian House Hotel de Pimlico cerca de la Victoria Coach Station (muy recomendable)

Ahora le ha tocado el turno de pasar por el lujo a mi otro disco de los Kinks, ese que amo sobre todos los demás por algo totalmente personal, irracional y mágico: Muswell Hillbilies.
Lo tengo ya bien trillado y se pueden sacar ciertas conclusiones:
La tentación de no ceder ante la mercadotécnia encerrada en estos artefactos se resquebraja y caes como un chivo: hay menos de un 10% de goodies de las que había en las sesiones del Village de aquella mítica edición de la que he hablado, sin embargo se encuentra una perla que merece toda la inversión y que al final en tu estantería veas dos mil lomos con el mismo título.
Nobody´s Fool, la demo, es la razón de este desplegable de cartoncito, de bella presentación y potentes notas de portada del bueno de Daniel Rachel, conteniendo las fotos más hilarantes del entonces quinteto por las calles del North London con un catalogo de prendas setentonas de morirte de risa que ahora están de plena actualidad si te metes en cualquier tienda de tu ciudad.(todo vuelve)
Mientras tengas gafas para la presbicia, todo irá bien para su lectura: recuerdo cuando las letras de los libretitos de cd me parecía que contenían letras tan grandes como los carteles luminosos de Times Square...sweet memories.
En presentación le doy un sobresaliente pero no un 10 porque como la portada original desplegable del vinilo no hay nada, vayamos entonces al contenido sonoro.
El disco Uno es el disco, otra vez y además es Muswell Hillbillies un disco que siempre ha sonado muy bien o eso pienso yo, es una de sus caracteristicas: el brillo de las guitarras prodigiosas de Dave (en este disco firmó su POM como guitarrista versatil, alegre, uno de los mejores de la Historía del Rock, hay arpegios que Johnny Marr de los Smiths casi los calcó) el tremendo sonido de la batería de Mick Avory ( fundamental ), Dalton y sus monumentales notas de bajo, los teclados celestiales de John Gosling ( menudo tapado, menudo genio, fundamentales de nuevo) y esa voz temblorosa y emocionante del Ray eternamente inspirado. 
En fin MH es un disco de sonido directo, de sonido natural, perfecto y además tiene sección de vientos , la gran Mike Cotton Sound que le sienta a los Kinks como los arreglos de Toussaint a The Band en el Rock of Ages y en Life is a Carnival. 
Todo está ya dicho de él en el serial con el que comenzó el viaje de este Kinkdome Come, canción por canción, al que os invito dando marcha atrás si no lo habéis leído porque en él eché los restos y toda la pasión posible.
 ¿Qué si suena mejor que la anterior edición en cd? Creo que si pero seguramente será cuestión de que le han dado más volumen , como siempre.

El disco extra es lo que nos traía locos a los kinkmaniaks y éste comienza con:

Lavander Lane: curioso auto-homenaje con los acordes de Waterloo Sunset pero como si Terry and Julie fueran de la Big Easy, es decir del mismo centro de Nueva Orleans y estuvieran pasando un puente del Mississipi; así describiría esta preciosidad en la onda de lo que Ronnie Lane aportaba a los Faces y así mismo. Nueva Orleans es la madre de todo lo que nos gusta, don´t think twice, allí nació la música. El temblor de Ray es tan teatral que conduce el cuento de la pequeña callejuela llena de perdedores working class a zonas de héroes.
Two la di dahs, ¿a quién se le puede ocurrir cosa tan bonita y musical para componer? Ray Davies.
La decadencia, la felicidad en la que se mantienen compartiendo entre ellos, los miembros de la clase dejada por el poder ( la mano de Dios) Como les derrumban los barrios para meterles en cajas prefabricadas todas iguales, el tema central del disco y sin embargo, quedó injustamente también fuera. Quiero pensar que se descartó por Ray porque se reitera el tema central del disco pero la verdad es que Lavander Lane es de cinco estrellas.Saber contar y escribir, criticar y ser un gentleman a la vez:


In the great London Council a decision was made 
By the bright civil servants and the people in grey 
They sent all their navvies with their buckets and spades 
To knock all the houses down in Lavender Lane 


Lo cierto es que ellos no sabían que habría un Katrina muchos años después y que estos blues norteños londinenses llenos de second lines de Louisiana estarían vigentes en esos cantes de ida y vuelta que hace componer cosas sin fecha de caducidad y unidas al tronco del ser humano.

Mountain Woman:más de lo mismo en letras pero con gracía, la pueblerina a la que las Hidroeléctricas le compran el terruño para hacer apartamentos. El orgullo montañés se cura con dinero. La verdad es que Lu el otro día dijo en un comentarió que con Randy Newman se rie a carcajadas, con Ray yo también: ellos dos y Warren Zevon tres, son los más corrosivos humoristas sociales que has dado el rock.
El riff de Dave me encanta y para nada es una canción menor. Está además oída porque ya estaba en la anterior edición como también...

Kentucky Moon: echando cuentas es quinta de los primeros discos en la Warner de Randy Newman y es que es puro Randy Newman. Una de dos: o Randy tiene en sus dedos el corazón de New Orleans cuando toca el piano y es por eso la relación instantánea o a Ray le encantaba Randy. Me adhiero a lo segundo, su homenaje al genio de Sail Away, pensemos en su live y el Yellow Man y esas guitarras que Ry Cooder metía a alguno de sus temas.Ray tenía en el plato sin parar de sonar el 12 Songs, disco del año anterior, estoy de ello muy seguro y de ahí nació la fantasía de hacer su propio catálogo de personajes cockney a ritmo de ragtime dixie.
La prueba , la subyugante, sureña y atractiva Kentucky Moon.

Nobody´s Fool: ¿Cómo pudo quedar fuera esta maravilla? ¿Cómo privarnos de versos tan sublimes y llenos de londonness como éste con el que comienza? Si conoces los lugares y piensas en ellos te recorré un escalofrio. Se la vendieron a la serie de TV Cold Turkey saliendo como 45 rpm, siendo la ahora publicada la demo.


From the bright busy streets of the Charing Cross Road
To the dark little alleys in old Soho
From the smart noisy clubs where everybody goes
To the dark little streets that nobody knows

Un simple recorrido para ilustrar la soledad entre el bullicio, esa en la que se vió sumido Ray Davies ante el Swinging London del que pasaba como una vaca refugiado en la aldea del Norte de la ciudad. Sin embargo , no es tan tonto para dar muchos datos más y la convierte en su generalidad en un himno del individuo frente a la masa que no le reconoce y que va a lo suyo sin importarle lo que pasa en la vida de los demás. 
Esta jewel of the crown , esta balada de piano hubiera quedado de lujo un poco más arreglada ( con violines!!!!) dentro de la secuencia del disco original. Sin embargo, Oklahoma U.S.A. cumple ese requisito con creces y pueda ser la razón de que ésta hermana pequeña no le hiciera la competencia. Además estaba el tema de la serie de Televisión.
Hazte con la deluxe auqnue sólo sea por este momento: inolvidable, emocionante, de llorar.

Y hasta aquí hemos llegado, el resto es para kinkfreaks porque son versiones alternativas, por cierto muy muy hermosas, la de Uncle Sun destaca entre ellas porque es una canción infravalorada. También hay algún intrumental prescindible como Queenie que es más un precalentamiento para después tocar sobre alguna idea interesante que salga del mismo, ahí se quedó.

Las eternas versiones live de canciones del disco en la BBC , ya les vale...con su sonido guarrete característico pero con mucho encanto que en definitiva convierten a esta edición en otra pieza más en nuestra vitrina de trofeos de la BBBE ( Best British Band Ever), los Kinks. 
No podemos reprimir nuestro amor por ellos porque ellos nos dieron todo el suyo y llegamos a comprar lo que ya tenemos aunque sea sólo porque el satinado de la portada está virado en otros colores.
Si no lo tienes, estás de suerte, porque ahora si que se ha hecho justicia a Muswell Hillbillies y s epuede conseguir a un precio muy bueno.


Aqui el single de la serie, si alguien lo tiene dos veces se lo compro.



Aquí su  "Mississipi Sunset"

miércoles, 16 de octubre de 2013

SOAP OPERA POR CHALS DE ON THE ROUTE

Tenemos el honor en el Kinkdom de contar con la colaboración de mi amigo Chals del blog On the Route que ha tenido la suerte de caer rendido a los pies de los chicos de Muswell Hill durante este año de 2013 siendo como es un melómano tremendo. 
Y como dice el refrán "nunca es tarde si la dicha es buena" como podemos comprobar en este magnífico texto en el que por arte de magía asimila la esencia de una época denostada y llevada al cajón de saldo durante muchos años pero apreciada por kinkys like us.
Para algunos, me consta ésta es su obra cumbre, para otros entre los que me incluyo un capítulo fascinante, otro más , como todos los de este grupo eterno y sagrado.(No han hecho un disco malo ni queriendo)
Gracias Chals por prender la mecha del Kinkdom de nuevo. Esto tiene que marchar y es obligación de los lectores comentar y dar vidilla a esta casita de chocolate ajena al mundanal ruido del hype y de la velocidad de las publicaciones discográficas actuales. Aquí se viene y se entra a tener un Holiday Romance, a vivir en un eterno serial del que es imposible desengancharnos.



Menudo disquito, pensaran algunos, que he elegido para mi primera reseña del descubrimiento del año. Pues sí, así es, no hace falta que me recordéis cuantas estrellitas marcan sus discos desde el 65 al 71, cada rosquilla es impepinable, hasta ahí llego, es más, entre mis favoritos kinkianos a la cabeza se encuentran Something Else, The Village Green Preservation, y Muswell Hillbillies, lo digo a falta de adentrarme con conocimiento de causa en la intimidad de Lola, pese a que Strangers ya es una de mis canciones preferidas de los Kinks y de mi vida, y en el mundo de Arthur. Tenía ganas de explayarme con The Kinks presents a Soap Opera
Primero y fundamental porque ha supuesto mi romántico encuentro con los Kinks en formato vinilo, además comprado como antaño, sólo por la portada, pues los ríos de tinta vertidos sobre este disco no son muy alagüeños. 
Segundo porque desde el minuto cero nada de lo leído ha tenido ya sentido, ni hay más music-hall, ni menos rock'n'roll que en sus anteriores discos, leyendas urbanas, sólo añadidle unos coros de más y pequeñas narraciones entre alguna canción. Pero un disco totalmente de los Kinks con todas sus virtudes, defectos aún no le veo, estoy en el subidón. 
Y tercero, porque a nivel lírico es perfecto y medido al milímetro desde la primera hasta la última canción. Después de adquirir el vinilo en la histórica y siempre eterna Harmony de mi ciudad (momentos de publicidad gratuita necesaria, no todo tenían que ser fnacs y amazons) me imprimí todas las letras para darme un baño costumbrista dominguero en toda regla, algo que no hacía desde el Tempest de Dylan, aunque lo que aquí es analógico romanticismo, en el caso del maestro fue más un andar descalzo en procesión con la cofradía del Santo Bardo, una cuestión de fe que le debía y que finalmente corroboró su grandeza. A partir de aquí, y hecha ya todas las presentaciones pertinentes, Dios salve a los Kinks! y a los Hnos Davies!. Como contaba, Soap Opera es un disco que consta en los anales preiodísticos como la obra que cierra su etapa teatral y supuestamente, repito supuestamente, uno de los momentos creativos más bajos de la banda británica. Unos segundos de silencio para la reflexión. Prrr! un petorrillo dedicado a los reseñistas inmovilistas y oficiales de la prensa. Olvidaros de los pichaflojas y los todomúsicas del montón, esta es la reseña que vale ahora mismo, al menos para mí, hecha del tirón y con la aguja embadurnando las paredes de mi casa de maravillosa analogía mientras me repaso de pe a pa las lyrics. Tengo que confesar que esta seguridad textual ha sido reforzada gracias al grupo de Fans de los Kinks, pues el día que colgué un video con cierta inseguridad, algunos ilustres eruditos y grandes conocedores de la banda apuntaron la referencia en lo más alto y refrendaron la propuesta, cosa que me alivió. 
En esta Soap Opera están todas las virtudes de la música de los Kinks, music-hall y rock'n'roll a raudales, hay momentos banda sonora televisiva y narraciones entre canciones, baladas para derretir, algo de blues de cajón, y un mapa lírico complejo donde creo, hipótesis al canto, que Ray Davies ahonda en su psyque hasta niveles insospechados aprovechándose del ordinario Norman, el personaje mil veces víctima de la negra ironía de la que hacen gala, para sacar a colación alguno de los clichés y estereotipos de la farándula, del que puede que él mismo fuese víctima, y sin dejarse de lado la vida ordinaria tantas veces dibujada en sus canciones, sólo que esta vez no es Ray Davies el que habla. 
Kinky Stardust
Guía rápida del Culebrón: Everybody's a Star presenta a Starmaker con ese riff reconocible a la legua, es la arquetípica estrella del rock, el sueño húmedo de cualquier melómano. Busca infiltrarse entre la muchedumbre ordinaria, quiere alimentar sus canciones de esa esencia costumbrista, algo por otra parte muy Kinks. Y a ritmo de doo woop añejo y casposo, eso sí, atención a esa línea de guitarra de Dave Davies acompañando la melodía, Starmaker llega en Ordinary People hasta Norman, soez y ordinario, perfecto, ocupa su lugar, se mete en su horrible pijama y se tira a su mujer por amor al arte, una canción en la que Ray Davies muestra los sueños húmedos y frívolos, y el ego de la estrella de rock con derecho de pernada, una autocrítica feroz a la farándula. A veces tengo la sensación, un a riesgo de equivocarme, que Ray Davies desea materializar los deseos de muchos de los artistas que a lo largo de sus carreras y hartos de la vida en la carretera, han confesado en alguna ocasión echar de menos una vida familiar y enraizada, así que con el boogie-rock'n'roll t.rexiano de Rush Hour Blues, Ray Davies mete a Starmaker en esa realidad de la workin class. El despertador por la mañana, el bus, llegar al trabajo puntual, Starmaker siente ese cosquilleo de la novedad, esos ordinarios elementos que su vida de estrellato le niega, pero la alegría le dura bien poco, empieza a sentir a sus espaldas el peso de todo aquello de lo que habló en sus canciones, musicalmente Nine To Five es una balada de las que Davies hace para enmarcar, es la vida real y duele. Me imagino al "verdadero" Norman riendo desde su escondrijo mientras suenan When Work Is Over, Have Another Drink (reiros de ese Hey Ho famosito) y Underneath the Neon Sign (en la edición vinilo), llega la autocompasión, la estrella del rock sólo puede desconectar sentado en la barra de un bar, o quizás pueda autoengañarse con un desliz en vacaciones, una Holyday Romance, que le haga sentir de nuevo ese gusanillo, puede que sólo le quede autoconvencerse de que la vida diaria es perfecta en esas pocas horas después del curro, dejándose mimar por su mujer en You Make It All Worthwhile con esos pequeños placeres que brinda la vida casera, un sabor, un olor... Pero esos pequeños detalles que desde fuera hacían que Starmaker viera la vida ordinaria tan atractiva, empiezan a volverse en su contra, la paranoia empieza en Ducks on the Wall, una canción divertida y surrealista donde esos patos pintados en el papel le recuerdan el costumbrismo cruel al que está sometido. La parte final del disco no la podía haber resuelto mejor el Sr.Davies con la espléndida balada A Face in the Crowd, y la muy Ronnie Lane You Can't Stop the Music, dos maravillas de canciones, mis preferidas del disco. Starmaker empieza a echar de menos ser estrella del rock, quiere huir de esa vida, pero quien es él en realidad, ¿verdaderamente es él Starmaker? ¿o es Norman escapando de la realidad utlizando un alter ego? vale, Norman-Starmaker, dos caras de una misma moneda. Quizás no importe demasiado si unas estrellas del rock se van u otras vienen, quizás no importe demasiado quien es verdadero y quien no lo es, quizás la verdadera importancia resida en la música, la auténtica ganadora, la que sobrevive eternamente por encima de Normans y Starmakers. El culebrón kinkiano descubre con sorna los egos que pueblan el stablishment discográfico, podría ser la parodia de Ziggy Stardust, donde Norman podría representar perfectamente ese oficinista Respectable Man venido a menos, hasta las trancas de Alcohol en un bar obrero de Muswell, el tipo que se quedó en casa observando la vida pasar por la Waterloo Station, mientras seguramente su mujer se la pegaba con otro. Pero intentando pensar como piensa Ray Davies, una experiencia mística lo sé, veo la historia de un tipo que plantéa la venganza perfecta para el creador que tantas veces le utilizó y le mete premeditadamente, y con el ego por coartada, en una de sus propias historias llenas de sarcasmo e ironía bajo el nombre de Starmaker. Genial.
Sería perfecto, a no ser por una temática ahora anacrónica difícil de extrapolar a nuestros días, ni la farándula es la que era entonces, ni nosotros podemos considerarnos ya workin class. Pero sí veo mucho de las redes sociales en esta bipolaridad Norman-Starmaker (toma pirueta). En cierta manera nos proporcionan el telón idóneo para construir nuestro Starmaker, que no quiero decir falso, me decanto más a una proyección de nuestra mejor versión, o aquella que queremos que los demás vean, o la que nos gustaría ser, fotos, videos y frases recurrentes, cualquier cosa que haga crecer ese aura a nuestro alrededor, aunque de manera tajante se desvanezca a la mañana siguiente cuando el mundo nos espera de nuevo a la puerta de nuestras casa.
No considero este disco un punto bajo a nivel artístico, para nada, además viendo algunos de los videos de las presentaciones de la época no es la sensación que da, los Kinks están en plena forma, van a su rollo, como siempre, si que puede que den un paso atrás partiendo de la fama y dirigiéndose hacia un estatus de artista de culto, que no a efectos de calidad, una guinda a toda una década dejando obras maestras del costumbrismo inglés, y por extensión de la propia historia reciente del hombre contemporáneo occidental, de haber sido historiador, Ray Davies sería el number one. God Save The Kinks!.




http://www.routeamericana.com/

martes, 24 de septiembre de 2013

LOS KINKS DE NUEVA YORK


The magic boys:L.S
Siempre lo he tenido muy claro, si se trata de hacer un pasatiempo de flechas para relacionar grupos de ambos lados del Atlántico, en el capitulo años sesentas, mi trazo iría directo desde Muswell Hill al Lower Manhattan , en esa dirección.
Realmente hay cosas que no se explican y es cierto que las bandas folk-rockeras estadounidenses siguieron la beatlemanía o la British Invasion y , en concreto, la que estaba capitaneada por John Sebastian (gafitas redonditas John Lennon incluidas) también.
Hay dos detalles importantes en los Los Lovin´Spoonful que no tenian los Turtles o los Byrds: su pasión por la old time music, la jug band, esa de los kazoos y la fanfarria a trote de banjo, muy sencilla casi para niños y su carácter de city band muy de la Gran Manzana pero demasiado soleada como para no parecerte a la vez de cualquier pueblo campero de Oklahoma.
También es visible la cultura que vivió de primera mano el amigo Sebastian dentro de la escena del Village y los grandes, grandes Ochs, Hardin, Dylan, Fred Neil donde los versos eran literatura universal.
El caso es que hay muchas similitudes con los Kinks por su carácter de outsiders dentro de la tribu cool del momento, con éxitos en listas potentes pero marcados por la competencia reinante en aquellos maravillosos años.
Y luego está su dulzura y sabor melódico, lleno de eterna nostalgía encapsulada para la eternidad, líneas descendentes y marcadas de bajo y estribillos pegadizos que no pegajosos como los de nuestros londinenses favoritos.
Si existe un disco donde podemos desarrollar mi teoría en la práctica es con su magnífico vinilo The Best of que acaba de ser reeditado en 180 gramos y que suena que "no hay palabras" como el Arthur en la edición de la mono box. Y mención especial a su portada eterna de la que siempre quiero hacerme una camiseta.
Ambos combos describieron sus ciudades con más naturalidad que los demás, siendo bastante más realistas, de paseo dominical costumbrista, verbo llano y escasa psicodelia. Ahora que lo pienso y los escucho, son los Beach Boys los que diseñaron todos los patrones y dieron sol a todo el pop que nació en esa otra línea trazada  L.A.-Liverpool.
Como los Kinks , los Spoonful eran una banda que no pensaba demasiado en presentarse como innovadora sino en tocar canciones, sin muchos otros efectos electrónicos que no fueran los de la la formación básica de 4 músicos pero siempre había un banjo por ahí. Si había una ola de calor te componían Summer in The City, ahí es nada y número 1, oye, así de simple, así de difícil, justo como los Kinks.
You didn´t have to be so nice tiene un comienzo tan Kinky , tan Autumn Almanac o Rain on the Roof con sus toques isabelinos que podría estar en el Face to Face o viceversa.
Ellos, los Spoonful,  configuraron para siempre el sonido de la Big Apple(Paul Simon adoptó sus tonadas y el estilo vocal de John Sebatian, Rain on the Roof de nuevo) como los Kinks el de la vieja capital del Imperio.
Eran unos músicos extraordinarios y es una pena muy grande que no dieran el paso a los setenta juntos en su formación básica original como sus colegas ingleses porque hubiera sido muy interesante: murieron con el sueño de la década pop y representaron la magía del rock and roll como su celebre y bellísima canción.
Zal Yanovsky es un guitarrista inmenso y no suficientemente valorado en la Historía del Rock ( como Dave) ya que los guitarras tipo Curtis Mayfield ( los que lanzan flores a las melodías) no tienen tanto seguimiento como aquellos que se plantan frente a la melodía para destacar su inevitable ego.
Steve Bone y Joe Butler, la sección de ritmo , precisa y alegre, fundamental para su sonido.
John Sebatian y Ray Davies eran los campanilla de ese cuento, llegaban con su varita y zas: tenías otra gema eterna , esa que rara vez llegaba a los tres minutos pero que era suficiente para desarrolar melodía y arreglos. Nashville Cats o Muswell Hillbillies, ambos auténticos pioneros que dieron con el molde en el que toda canción perfecta se debe facturar. Do you believe in magic? Yes.
Sinedo kinky no puedes de dejar de ser spoonfuliano y de esa manera seguir el trazo de los cantes de ida y vuelta que es de donde todo lo que nos gusta proviene, por eso somos todos un poco outsiders, como ellos lo fueron.

¿Es un planteamiento muy descabellado? Participen, por favor, el Kinkdom vuelve a chutar.